Van Gogh

(A lo largo de la obra Vincent trabajará en el cuadro “ Trigal con cuervos”, el último de su vida. Hasta la última escena no pintará los cuervos. Vincent, una pistola en su mano, está rodeado de cuervos-personas)

UN CUERVO:     (la escena debe ser arremolinada, intensa) Miren, miren... se va a suicidar... ¡Está loco!

UN CUERVO:     ¡Claro que está loco, hace mucho tiempo que está loco, rematadamente loco!

UN CUERVO:     ¿De dónde sacó esa pistola tan hermosa... tan mortal?

UN CUERVO:     La compró con el dinero del único cuadro que vendió en su vida.

UN CUERVO:     ¿Vendió un solo cuadro en su vida, uno sólo?

UN CUERVO:     Sí,  uno sólo, un solo cuadro en toda su vida ¡y pretendía ser un pintor!

UN CUERVO:     “La viña roja”, se llamaba ... pero también podría haberse llamado la viña negra o la viña tornasolada, porque para este sujeto las viñas pueden tener cualquier     color (risas).

UN CUERVO:     Solamente un loco puede no darse cuenta de que las viñas tienen las hojas verdes y los tronquitos marrones.

UN CUERVO:     (fatuo) En cambio yo, trabajando dura y honestamente en mi negocio, de la
                              mañana a la noche, he conseguido dar a mi familia un bienestar económico del
                              que puedo sentirme satisfecho.

UN CUERVO:     ¡El hasta es capaz de suicidarse incorrectamente, de fracasar también como
                              suicida!

    (Los cuervos se alarman)

UN CUERVO:     ¡No! Es necesario que lo haga bien, que por lo menos tenga éxito en su suicidio...

    (Los cuervos se abalanzan sobre Vincent y lo ayudan a apuntar correctamente, revisan su arma para cerciorarse de que está cargada, etc. Cuando el estampido está a punto de producirse, aparece el  Profesor Mauve)

PROF. MAUVE:   (cordial) Se lo había advertido, Vincent...

VINCENT      ¡Profesor Mauve!

PROF. MAUVE:     Se lo había advertido, pero Ud. no me hizo caso. Usted no tuvo paciencia, para ser un artista hay que tener más paciencia que talento.

VINCENT:           Usted siempre repetía eso.

PROF.MAUVE:  Es usted, mi apreciado Vincent, el único culpable (se detiene frente al cuadro sobre el caballete, lo examina con disimulado disgusto y desaprobación) Orgullo, mucho orgullo, también terquedad... ¡pretendía usted saber más que yo cegándose a mis veinte años de Profesor en la Real Academia de Bellas Artes!

VINCENT :    (cohibido) Era inútil copiar aquellos moldes de yeso, Profesor, centenares de moldes de yeso, pies de yeso, cabezas de yeso, manos de yeso... ¡como si la vida fuera de yeso!

PROF. MAUVE:     Justamente, lo que a usted le falta es formación académica, eso es evidente. Los modelos de yeso son necesarios, imprescindibles (enfático), para después descubrir la textura de la vida. Un artista, un verdadero artista, es aquél que es capaz de crear de la nada, como Dios, pasar del yeso a la vida, a la tibieza, al latido (satisfecho consigo mismo) Usted pretendió, llevado por la soberbia, ser original, ser distinto a los demás...

VINCENT     No, no, yo no quería ser distinto a los demás... lo que sucedió fue que no me satisfacía la manera en que los demás pintaban.

CUERVO
PODER:                (es un personaje virtual, sólo registrado por Vincent. Siempre hablará con    
                               mucha seguridad, dominando y condicionando las situaciones. Con  una
                              serenidad que con el avance de la obra irá volviéndose crueldad) Disculpe,      
                              Vincent, eso es petulancia. Al menos se le parece mucho.

PROF. MAUVE:     (irónico) ¿Se atreve usted a decir que un Tersteeg no pinta bien?

    (Durante el diálogo entre Vincent y el Profesor Mauve algunos cuervos gesticularán y cuchichearán y reaccionarán de acuerdo a lo que se vaya diciendo, conservando siempre una actitud de mofa y escarnio hacia Vincent. Esta acotación es válida para todo el resto de la obra)

VINCENT     (emotivo) ¡A mí nunca me interesó pintar “bien”!... Yo he luchado porque mis telas reflejaran el desamparo de este mundo al garete en que sus tripulantes no  tenemos el coraje de enfrentarnos al horror de haber sido juguetes de un dios que hace mucho que nos dio la espalda, espantado por su creación… en cambio Tersteeg y los demás siempre han estado muy ocupados en pintar “bien”, en colaborar con la ficción de que la vida puede ser bella y plácida.
PROF. MAUVE:     Su orgullo no tiene límites, mi querido Vincent... Ellos son grandes pintores, sus obras se cotizan en sumas importantes, los miembros de la nobleza y de la sociedad se disputan el honor de colgarlas en sus elegantes mansiones.

VINCENT:      (arrebatado) El verdadero arte es un combate, un combate en el que a veces es necesario dejar la piel... o la razón...

CUERVO:     ¡Qué disparate! El arte tiene que ver con la belleza, con lo espiritual.

PROF. MAUVE: (cordial)  Vincent, las puertas de la academia estarán siempre abiertas para usted,   
                              es usted todavía joven, puede recuperar el tiempo perdido

VINCENT:           (conmovido) Gracias, profesor Mauve, pero no creo que…

UN CUERVO:     El arte es excelso, divino, privilegiado.

UN CUERVO:     ¡Un don!

VINCENT :     (enfrenta a los cuervos, rabioso) ¡Al verdadero arte se lo padece! ¡Jamás es complaciente sino que inquieta, perturba, desordena!

UN CUERVO:     Yo he escrito varias novelas y salvo que a veces tomo más de lo que debería soy bastante normal. ¿No es cierto?
          
UN CUERVO:     Yo escribo poesía, los que entienden dicen que no es mala, y todos los jueves me junto con un grupo de amigas que también escriben y ahora que mis hijos crecieron eso me ayuda a ocuparme en algo y no volverme loca encerrada en casa.


VINCENT:     (pensativo, impactado por la palabra pronunciada) Desordena, es así, el
                               verdadero arte desordena

CUERVO
PODER:               (observa el cuadro)  Seamos francos, Vincent, si sigues pintando así nunca venderás un cuadro. Nunca. Serás un fracasado.

VINCENT:           (ansioso) ¿Qué es el fracaso?

CUERVO
PODER:                No alcanzar lo que se desea. ¿Tú has alcanzado lo que deseabas?
 
VINCENT     (triste) No…A veces me pareció estar cerca, casi alcanzarlo, como el hambriento que le parece oler algún manjar... (se detiene frente al cuadro y lo observa desilusionado) pero voy a morir sin haberlo logrado...

PROF. MAUVE:     Si no nos hubiese obligado a expulsarlo de la Real Academia...
 
VINCENT      Me expulsaron porque ustedes estaban ciegos, Profesor, creyeron que yo me burlaba al pintar aquella Venus de Milo...

PROF. MAUVE:     ¿Venus de Milo? No ofenda usted a aquel maravilloso y anónimo artista... usted diculpará mi franqueza, si a pesar mío parezco grosero, pero lo que usted... (vacila en la palabra a elegir) mamarracheó aquella vez era una cortesana vulgar de proporciones deformes.

VINCENT     ¡No! Lo que yo pinté fue la excitación sexual, ¡la evidente excitación sexual que a ese maravilloso escultor le provocaban las caderas de su modelo!

    (Aparece Theo, hermano de Vincent. Como sucederá durante el resto de la pieza, al transitar de una escena a la otra, los personajes sobrantes se esfumarán en la sombra. En este caso, el Profesor Mauve. El Cuervo Poder quedará siempre rondando hasta el fin de la obra).

VINCENT     (corre hacia él) ¡Theo, hermano, qué alegría verte!

THEO:    (abraza a Vincent con mucho afecto) Hola , Vincent.

VINCENT     (entusiasmado) ¿Sabes cuántos cuadros he pintado esta semana? ¿Sabes cuántos? ¡Veinticinco! Dos telas de girasoles, tres del Jardín del Poeta, un Café Nocturno, un Puente de Trinquetaille...

THEO:    (interrumpiéndolo) ¿Cómo estás?

VINCENT     ¡Pinto, Theo, pinto! Ardo en deseos de pintar…¿sabes, hermanito? He conseguido reproducir una viña, una viña roja, roja como el vino tinto. En la lejanía viraba a un amarillo como el de las monedas muy manoseadas y después un cielo verde, ¡sí, Theo, aunque no lo creas el cielo fue verde durante algunos instantes, un verde musgo!

THEO:    Te pregunto por vos, Vincent, por tu salud.

VINCENT     (ensombreciéndose) Ah, eso... pues no muy bien... vos sos,  hermanito, lo único que todavía me sostiene precariamente sobre esta superficie cenagosa que llaman “realidad”.

    (Los cuervos saltan y bailan alrededor de Vincent, pellizcándolo, haciéndole morisquetas, arrojándole piedras. Theo no los registra)

THEO:    ¿Qué dice el Dr. Gachet?.

VINCENT     ¿El psiquiatra? Se ocupa en poner nombres raros a lo que me sucede. Tú y yo sabemos que sus facultades mentales dejan  bastante que desear pero ha aprendido a atrincherarse detrás de su diploma de médico... (ansioso) Theo, ¿vendiste alguno de mis cuadros? (Theo menea su cabeza con pena) ¿ninguno? ¿ni uno sólo? ¿ni siquiera ese girasol que te envié el mes pasado?...
   
THEO:    Ninguno.

CUERVO
PODER:                 (a Vincent) Se lo había advertido.

VINCENT:    Estoy seguro de que quedaría magnífico en el consultorio de algún médico o en el estudio de algún abogado, habría que ponerles un marco... (se interrumpe, desolado) Ni siquiera  soy capaz de devolverte el precio de las telas y los óleos.

THEO:    (escéptico) Quizá algún día.

VINCENT     A lo mejor no eres un buen vendedor, hermanito, o no sabes elegir los empleados de tu tienda.

CUERVO
PODER:             (a Theo) Encima que lo tienes que mantener se permite ofenderte. Lo único que faltaba.

THEO:    (algo amoscado) No, Vincent, mi tienda vende lo suficientemente bien como para mantener a mi familia y también a vos (Vincent baja la cabeza, culpabilizado), se venden un promedio de cinco obras por día, entre óleos, grabados y dibujos.  No es mucho pero tampoco está mal. Son tus cuadros los que no tienen salida, Vincent, tus cuadros. A la gente no le interesa lo que vos pintás.

UN CUERVO:     ¡Es un fracasado!

CUERVO
PODER:               (regañando al cuervo) Todavía es joven, han escuchado al profesor, todavía tiene tiempo de aprender

UN CUERVO:     ¡Ya tiene treinta y siete años!

UN CUERVO:     ¿Treinta y siete años? ¡A los treinta y siete  yo ya era subgerente del banco!

UN CUERVO:     A los treinta y siete años habré tenido dos hijos más y entonces voy a estudiar algo, todavía no sé qué, algo que tenga que ver con la música o el teatro

UN CUERVO:     No vende porque es un fracasado.

UN CUERVO:     No,  es un fracasado porque no vende.

THEO:    Si pintases algunas imágenes religiosas, estoy seguro de que podrías hacerlo muy bien, o algunas naturalezas muertas al estilo tradicional, esos son los cuadros que las damas y los caballeros aprecian.

VINCENT:     No, no puedo, no sé pintar esas cosas...

THEO:    Si sabés, no seas mentiroso, lo que sucede es que te negás, no querés.

VINCENT:    Está bien, vos ganás, no quiero, lo que sucede es, efectivamente, que no quiero,

UN CUERVO:     No se da cuenta de que hay que vender lo que se compra.

UN CUERVO:     Y comprar lo que se vende.

UN CUERVO:     Y escribir lo que se lee.

UN CUERVO:     Y leer lo que se escribe.

UN CUERVO:     Y escuchar lo que se dice.

UN CUERVO:     Y decir lo que se escucha.

THEO:    (entre enérgico y suplicante) ¡Si queremos vender es necesario que pintes lo que la gente compra! Rembrandt pintaba príncipes y banqueros pero en su casa se daba el gusto de pintar lo que se le daba la gana...

VINCENT:    (firme) Hermanito, prefiero continuar sin vender a renunciar a aquello en lo que
                              creo... ¡ Ya  demasiado débiles son las convicciones humanas!

CUERVO
PODER:    Esforzarse por ser uno mismo es meritorio, muy meritorio, pero todo tiene un
                              límite. ¿Por otra parte donde se es uno mismo si no es en el mundo real?

UN CUERVO:      ¿Dónde sino en el mundo real? ¿Eh? ¿Dónde?

CUERVO
PODER:               (pedagógico)   En el mundo real con los demás, se es uno mismo con los demás, los demás no son sino la extensión de uno mismo (los cuervos lo escuchan con admiración) Pretender la realización personal aislándose del mundo es maltratar al prójimo, es … ¡egoísmo!

UN CUERVO:    Tiene razón. ¡Si todos quisiéramos ser distintos sería el caos social!

VARIOS
CUERVOS:    (a coro) ¡El caos social, sí!

UN CUERVO:    Es necesario...

UN CUERVO:     Forzoso...

UN CUERVO:    Indispensable...

UN CUERVO:     Obligatorio…

VARIOS
CUERVOS:    ¡No apartarse de lo estipulado!

UN CUERVO:     “Estipulado”... ¡qué hermosa palabra!

THEO:    (lo abraza, conmovido) Entonces seguiremos sin vender. Siempre has sido tan apasionado.... ¿Te acordás cuando decidiste hacerte pastor? Tenías veintidós años, acababan  de despedirte de uno de tus empleos y sabías el “Apocalipsis” de memoria
   
    (Vincent trepa a un púlpito de frente a la platea, transformando a los espectadores en feligreses. A los pies del púlpito se agrupan los cuervos y algunos mineros, sucios y miserables. Vincent predica con vehemencia y calor.)

VINCENT:     (recita un fragmento del “Apocalipsis”)“¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros pintados con cal! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de hueso de muerto y podredumbre; lo mismo vosotros por fuera parecéis honrados, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y de crímenes” (Los cuervos-feligreses se remueven y cuchichean  entre sí)  ¿Saben acaso de quién son estas palabras que acabo de pronunciar? ¿De algún resentido social, de algún revoltoso? (agitando la Biblia) ¡Son de Jesucristo, Nuestro Señor!

UN CUERVO:    Es un buen orador, sin duda, pero su aspecto deja mucho que desear

UN CUERVO:      ¡Parece un mendigo!

UN CUERVO:     El pastor Rochedieu es un caballero, un verdadero pastor, un hombre de bien, distinguido... en cambio…

UN CUERVO:     No deberían permitirle predicar.

CUERVO
PODER:    Vincent, me parece que más que predicar lo que te propones es alborotar. Los asuntos de la iglesia son los espirituales. Deja los terrenales para los políticos (pomposo) Al César lo que es del César.

VINCENT:     (vacila, pero toma fuerzas. Dirigiéndose a los mineros, quienes escuchan más alejados, relegados a un segundo plano) La vida de ustedes es dura, mineros, durísima, y en ninguna de estas páginas, en ninguna, puedo jurárselo, amados mineros, el Señor dice que ustedes tengan que sufrir como lo hacen, sumergidos catorce horas del día en las entrañas asesinas de esa montaña para enriquecer a su patrón ( señala al senor Marinus) el gran fariseo. ¡En ninguna de las páginas de este Libro que recoge las enseñanzas de Nuestro Señor se afirma que ustedes tengan que aceptar mansamente el despotismo y la explotación...!

 
CUERVO
PODER:                Eso es ideología, Vincent, y ya pasaron los tiempos de las ideologías. Te has quedado en el tiempo, deberías estar más informado.

MARINUS:    (en un aparte, severo) ¡Pastor Rochedieu!

PASTOR
ROCHEDIEU:    (sumiso) Sí, señor.

MARINUS:    ¿Imagina Ud. por qué lo he mandado llamar?

PASTOR
ROCHEDIEU:    Sí, señor, lo imagino..

    (A un costado, Vincent conversa con algunos mineros. Aparece Jan)).

JAN:    Su prédica es inútil, para lo único que sirve es para irritar a los poderosos.

VINCENT:    No, no... La Palabra Divina terminará por introducirse en sus cerebros testarudos y las cosas cambiarán, estoy seguro...

CUERVO
PODER:    Hay que ser realista, Vincent, rea-lis-ta. Lo  único que cambiará es que muy pronto no estarás más aquí y ellos continuarán dejando años de sus vidas en esos túneles del infierno. Pero tu conciencia estará tranquila. ¿Sabes cómo se llama eso, Vincent? Egoísmo.

VINCENT:    (desesperado) Este mundo está mal, parece una broma macabra, el mal triunfa en todas partes, es necesario modificarlo, darlo vuelta como un guante...

JAN:    Eso no se consigue con buenas intenciones como único recurso.

CUERVO        
PODER:             (hace eco) Eso no se consigue con buenas intenciones como único recurso. Hay que ser rea-lis-ta.

VINCENT:            Yo no quiero ser realista …(Los mineros se alejan) Esperen, ¿a dónde van?

JAN:    (irónico) ¿A dónde vamos? A trabajar para que nuestras esposas y nuestros hijos no mueran de hambre... allí vamos. ¿Dónde creía usted que íbamos? ¿Al cielo?

VINCENT:    ¿Cómo te llamas?

JAN:    Jan.

VINCENT:     (desolado) Jan, ¿Tú estás seguro de que lo mío es inútil? ¿Me lo juras?

JAN:    Sí, desde el púlpito no se cambia el mundo.

    (A una señal de Cuervo Poder los cuervos, eufóricos, aferran a Vincent, lo alzan en vilo y lo arrojan cruelmente a un costado del escenario, a los pies del padre de Vincent)

VINCENT:          (gritando) Jesucristo iba vestido con andrajos, sucio y descalzo, y
                            los gentiles lo llamaban loco, delincuente, farsante...  ¡Jesucristo, para ustedes,
                             sería alguien a crucificar por la  salvación del cristianismo!

PADRE:    ¡Hijo, mi adorado hijo Vincent! El hijo a quien tu madre y yo concebimos con la mayor esperanza

VINCENT:    (abrazándolo) Papá, papá, tantas veces te necesité pero ya no estabas… me abandonaste

PADRE:    No te abandoné, me morí…no es lo mismo.

VINCENT:            No será lo mismo, pero es muy parecido.

PADRE:                Tu aspecto no es bueno, Vincent,  pareces enfermo...

CUERVO
PODER:                No parece, está enfermo.

VINCENT:    Siempre te admiré, papá, siempre.

PADRE:    Decidiste ser pastor como yo pero resultaste demasiado idealista, demasiado puro.

VINCENT:    (entusiasta) Como tú, papá, tu también eras puro, idealista, el mejor pastor de Holanda... que digo, del mundo.

PADRE:    (baja la cabeza) No estoy tan seguro, hijo mío...

VINCENT:    ¿Te acuerdas papá cuando nos decías a Theo y a mí que la vida debía de tener algún sentido, aunque fuese un destino de sacrificio?

PADRE:    Estás muy pálido, Vincent, y...

VINCENT:    ¿Te acuerdas de aquellas historias maravillosas sobre los misioneros en el Africa que nos contabas cuando éramos pequeños? ¿Te acuerdas? Casi siempre morían, pero morían satisfechos con el crucifijo en sus labios... a ellos tampoco les importaba su salud.

PADRE:    Eran historias, hijo...

CUERVO
PODER:                Santa Claus no existe, Vincent, los Reyes Magos tampoco.

VINCENT:     (exaltado) Papá, ¿sabés?, no es lo divino lo que conduce a lo esencial de la existencia humana sino el arte... ¡el cielo está demasiado lejos de la tierra!

PADRE:     Hijo, no blasfemes.

CUERVO
PODER:           (meneando la cabeza)  Vincent, Vincent… ya no tienes edad para plantear problemas infantiles. Los adultos, al madurar, sustituyen el idealismo por el realismo y dejan de pensar en esas tonterías de lo esencial y esas cosas (pedagógico)  Eso no quiere decir que se deban abandonar las utopías, pero sabiendo que son irrealizables, por eso son utopías. Esa es la diferencia entre un proyecto y una utopía. ¿Tú, qué proyecto tienes?

VINCENT:    No deseo pintar lo que la realidad muestra sino aquello que disimula (muy entusiasmado), aquello que está más allá de las apariencias. ¡Lo evidente es un disfraz, está allí parar impedirnos entender!

CUERVO
PODER:            (admonitorio, al padre) Tu deber es  explicarle que él no es diferente a los que se esfuerzan por encontrar su lugar bajo el sol, el mismo sol que brilla para todos, que él no tiene un sol propio, que su sol es el mismo de aquellos a quienes desprecia con tanta soberbia.

PADRE:    (también admonitorio) Es necesario que organices tu vida, hijo mío, que no dejes      
                              de concurrir a la iglesia, que te cases, que formes una familia... que hagas vida
                              normal, lo más normal posible.

                            (Aparecen el Dr. Gachet y el Dr. Rey, los psiquiatras de Vincent. Será frecuente a
                            lo largo de la  obra que las escenas se solapen unas sobre otras).

VINCENT:    Un artista, para ser un artista  verdadero, debe llevarse muy mal con lo normal.     
                              El verdadero arte, papá, ¡es anormal!
   
DR. REY:    En mi opinión, mi estimado Dr. Gachet, se trata de un caso larvado de
                              esquizofrenia paranoide, aunque cabria prestar atención a algunos indicios
                              parafrénicos.

DR. GACHET:    Me permito disentir con su autorizada opinión, Dr. Rey. Se trata de una psicosis
                              maníaco depresiva atípica, quizás con  trazas degenerativas hereditarias.

    (Los demás cuervos los escuchan atentos y afirman sus opiniones con asentimientos de cabeza. Vincent, entretanto, continua pintando, absorto y febril)

DR. REY:    (competitivo) Quizás a usted, mi distinguido colega, se le han pasado por alto algunas anomalías, dificultades, en el comportamiento sexual de nuestro enfermo.

DR. GACHET:    (reflexivo) Esta vez deberíamos dejar nuestra competencia a un lado y tratar de ayudar a éste infeliz. Entre tanto loco agresivo y desquiciado tenemos a éste, que se cree pintor

CUERVO
PODER:             No se confíe usted, doctor, en todo psicótico hay un potencial agresivo. Esa cicatriz en su frente debería recordárselo (el Dr. Gachet se toca la frente).

Dr. REY:              Lo tengo aquí registrado en la historia clínica, mi apreciado doctor, no podía dejar de llamarme la atención la escasa actividad sexual de este pobre desgraciado.

DR. GACHET:      Me temo que usted no me ha escuchado.

(En otra zona del escenario varios cuervos están sentados en torno a la mesa de un bar. Son habitantes de Arles. Conversan en voz alta y beben vino).


DR. REY:    Le seré franco. He asistido a demasiados locos a lo largo de mi trayectoria
                              profesional para dejarme conmover por alguno. Se ve que es usted bastante más
                              joven e inexperto que yo (salen de escena).
   
PARROQUIANO:¡Ah, nada mejor que un buen vino... y buenas mujeres!

PARROQUIANO: Qué sería de la vida en este pueblo si no fuera por el vino y las mujeres.

PARROQUIANO:¡Sí, mujeres... pero no las propias! (todos ríen ampulosamente)

PARROQUIANO:(señalando hacia Vincent quien se desplaza con su caballete y sus pinturas buscando algún tema para pintar) Miren quien va allí... el chiflado.

PARROQUIANO: Todo pueblo tiene su chiflado, y Arles no podía ser la excepción. Ese sujeto es nuestro chiflado, el chiflado de Arles, y deberíamos de estarle agradecido (todos ríen).

PARROQUIANO: El otro día inspeccionaba yo el estado de mi viña cuando de pronto escucho un ruido a mis espaldas, como si algo se arrastrase. Debo confesar que me asusté  pensando que podría ser una alimaña o una víbora... ¿saben qué era? ¡El chiflado! Se desplazaba entre las vides, agazapado, casi rozando el suelo.
CUERVO
PODER:              (a Vincent, que repta sobre el suelo)¿Qué haces?

VINCENT:       (como sorprendido en falta) Estoy buscando el mejor ángulo para pintar el Puente de Trinquetaille”.

CUERVO
PODER:             (severo) Deberías evitar los papelones. Un artista debe conservar  la dignidad. 
   
                             (Una mujer se derrumba a un costado, llamando la atención de Vincent. Es Sean, una prostituta miserable, borracha y embarazada. Vincent deja de pintar y se acerca a  ella  tímidamente).

VINCENT:    (arrodillándose a su lado) ¿Puedo ayudarla? (Sean, embotada por el alcohol, farfulla ininteligiblemente) ¿Se siente mal?

SEAN:    Como el culo (se sienta y observa a Vincent con curiosidad) A ver si te dejás de tratarme de usted, si no voy a creer que sos un pastor.

VINCENT:     Es usted... sos muy bella.

SEAN:    ¿Bella?... ¿yo bella? (lanza una risotada) Estás más borracho que yo.

VINCENT:    Sí,  tenés la belleza de quien ha sufrido mucho, se te nota en los ojos.

SEAN:    (entre suspicaz y halagada) Decís cosas raras... ¿qué es lo que te proponés? ¿qué traés oculto en tu manga?

VINCENT:    ¿Oculto? Nada.

SEAN:    La vida me ha enseñado que cuando alguien es amable conmigo es porque trae malas intenciones... ¡pésimas intenciones!

VINCENT:    ¿Cómo te llamás?

SEAN:    Sean.

VINCENT:    Yo  Vincent.

SEAN:    ¿Qué hacías?

VINCENT:    Pintaba (entusiasmado) ¡Me gustaría mucho pintarte!

SEAN:    (estupefacta) ¿A mí?

VINCENT:    ¡Te pagaría por hacerlo!

SEAN:    “Pagaría”...

VINCENT:    (apesadumbrado) No tengo dinero

CUERVO
PODER:                Es cierto, no tiene dinero, y no creo que…        

SEAN:     Yo tampoco gano bien con mi trabajo... antes era otra cosa, pero así en mi estado actual te imaginas que no son muchos los hombres que ...

VINCENT:    ¿Sos una puta?

SEAN:    No sos muy diplomático que digamos...

CUERVO
PODER:                Está claro que es una puta, una puta arruinada y borracha.           

VINCENT:    ¿Aceptás posar para mí?

SEAN:    ¿Posar? ¿Qué es eso?

VINCENT:    (la acomoda, con suavidad, en la postura de su dibujo “Sorrow”, sentada y con la cabeza hundida entre las rodillas) Debes quedarte así mientras yo pinto, lo más inmóvil posible...

SEAN:    Al menos me darás de comer después.

VINCENT:    Tenés suerte, acabo de recibir un giro de Theo.

SEAN:    ¿Quién es Theo?

PODER:             Está ya harto de mantener a un hermano que está loco y se cree pintor. Pero lo ama, su amor fraternal lo condena… 

VINCENT:    Es mi marchand (Sean no comprende) Me paga para que pinte

SEAN:                  ¿Cuánto te paga?

VINCENT:     Sesenta francos por quincena.

SEAN:    (despectiva) Eso es lo que gano yo con un buen cliente…bueno, ganaba.  Hace mucho que…

VINCENT:    A mí me alcanza para vivir durante dos semanas y comprar telas y pinturas (guardan silencio durante un rato, mientras Vincent trabaja y Sean posa. Luego Vincent la observa, tomando una decisión. Los cuervos se alborotan previendo lo que va a suceder ) ¿Serás capaz de posar para mí todas las horas que sean necesarias? ¿Tendrás la paciencia suficiente? (Sean lo mira sin comprender) Entonces me casaré contigo... le daré mi nombre a ese fruto de tus entrañas.

    (Los cuervos se alborotan)

UN CUERVO:    ¡Vincent se casó con una puta, no sabe lo que es la moral!

UN CUERVO:    Un ejemplo de lo que produce el apartarse de las buenas costumbres.

UN CUERVO:    Es necesario que ese sujeto sienta encarne propia nuestra reprobación, que se sienta rechazado por la disipación de su vida.

UN CUERVO:    A mi hija ya le he aleccionado para que si se encuentra a ese pintorzuelo cruce a la vereda de enfrente.
   
    (Reaparece Theo)

VINCENT:    (corre a su encuentro) ¡Jamás he pintado con tantas ganas, con tanta dedicación!... Hermanito, me siento cerca de lo que buscaba, ¡quizás lo logremos!

THEO:    (adusto) La gente murmura sobre tu relación con esa... mujer.

CUERVO
PODER:               Esa puta.

VINCENT:    (exaltado) ¡Sean es maravillosa, Theo! Es capaz de quedarse quieta horas y horas... ¿Recuerdas que te lo había dicho? Es completamente distinto memorizar o inventar una expresión, una ceja, un pliegue, que tener enfrente alguien de carne y hueso ofreciéndote la realidad de sus misterios, de sus abismos, de sus divinidades... A propósito, hermanito, necesito que me envíes materiales (hurga en su bolsillo y retira un papelito arrugado) Necesito un tubo grande de blanco zinc, si puedes dos mejor, otro cobalto, otro ultramar...

THEO:    (interrumpiendo) Esperá, Vincent, esperá.... Debo decirte que este mes las cosas no van muy bien en la tienda…La amenaza de guerra ha desatado una crisis económica y la gente casi no compra arte, mis ganancias han disminuido mucho y...

VINCENT:    (afligido) ¡Pero, Theo, si no me lo envíás no podré pintar y si no pinto me muero!

THEO:    Techo y comida no te faltará, te lo prometo.

VINCENT:    (fervoroso) Entonces no comeré y dormiré en la calle y diluiré la pincelada al máximo para que los pomos duren meses, quizás años, y en vez de telas utilizaré los papeles y los cartones que la gente arroja a la calle

UN CUERVO:    ¡Jamás ha sabido ganarse su sustento diario!

UN CUERVO:    Ya no engaña a nadie: ¡pintar no es un trabajo!

UN CUERVO:    Trabajar es fabricar tornillos, o vender tomates, o emplearse en una repartición pública (Vincent trata de ahuyentarlos).

UN CUERVO:       O vender pan., yo ayudo a mi esposo enfermo horneando y vendiendo pan de casa en casa.

CUERVO
PODER:               (amable) Vincent, escucha, ya es tiempo de que desistas en tus obstinaciones, de que reconozcas tus errores, de que vuelvas a la academia

                               (Aparece el Profesor Mauve)

PROF. MAUVE:    (convincente) Las puertas estarán siempre abiertas para usted, Vincent, siempre,
    Se trata sólo de dejar de lado la soberbia.
 
VINCENT:           Yo no quiero pintar como los demás

PROF. MAUVE:   (forzadamente comprensivo, va transformándose en cuervo) Nadie se opone a
                               eso, mi apreciado Vincent, pero para poder encontrar su estilo debe tener una
                               buena formación académica (grave) si no está condenado al… (no se anima a
                               decir la palabra)

LOS CUERVOS:  (a coro) ¡Fracaso! (Vincent se tapa los oídos)

CUERVO
PODER:              (finge alarma, a Theo) No deberías decirlo, Theo

THEO:    A  propósito, Vincent…

CUERVO
PODER:                Si no te callas  no me responsabilizo de las consecuencias.

THEO:                 …hay un pintor que he comenzado a representar, un chiflado que por la pintura
                               abandonó a su esposa y a sus hijos, también un muy rentable comercio que él
                              mismo había fundado.

CUERVO
PODER:                (casi “amenazante”) Todavía estás a tiempo de no nombrarlo

THEO:                  Se llama Gauguin, Paul Gauguin

VINCENT:    (hace eco) Gauguin... (los cuervos se alborotan)

CUERVO
PODER:                Has convocado a los demonios.

THEO:    Durante un tiempo vivió en La Martinica buscando un clima interior que según él es imposible  hallar en una ciudad como París.

VINCENT:    Sospecho que estás más loco que yo, hermanito... ¡los artistas que eliges para representar! (risas).

SEAN:    (Sean se asoma) ¿Reís, Vincent? ¿Sabés hace cuánto tiempo que no te escuchaba reír?

VINCENT:    Oh, Sean, qué suerte que estés aquí, te necesito tanto. Tenés razón, he ido perdiendo el  humor…

SEAN:    Si fuera solamente el humor... Te lo he dicho muchas veces, Vincent, pasás la mañana, la tarde y la noche pintando... y eso te hace mal en el coco (se señala la cabeza)

VINCENT:     Es que no puede ser de otra manera, Sean, para captar lo esencial y pintarlo es necesario desorganizar los sentidos, nuestros sentidos son esclavos de lo aparente...

SEAN:    Cuando hablás así no te entiendo, lo que sí sé es que estás cada vez más colifato

VINCENT:    (enardecido, se arrodilla ante Sean) Debo confesarte algo que me fue revelado (vacila en contarlo) Ahora sé quién es el Dios de este mundo, es Lucifer que ha vencido en la batalla de los Cielos (poseído)  Siempre está ahí ante nuestros ojos pero los seres humanos no se atreven a verlo, a reconocerlo, entonces siguen siendo vasallos del Mal, del Mal con mayúsuculas, y lo alimentan con horrores y despropósitos (a los cuervos)¡A ustedes los aterra comprobar que su Dios no es el viejito sabio y bondadoso que imaginan, que desean, el que premia a los justos y castiga a los descarriados! (a Sean)¿Sabes cómo se llama el Dios de ellos? (en voz alta, los cuervos se alborotan, espantados)  ¡El Gran Desorden! ¡Así, con mayúsculas, Sean! Lo que preside al mundo es el desarreglo, la miseria, la arbitrariedad.

CUERVO
PODER:           Ella no puede entenderte, Vincent, aunque debemos reconocer que los delirios psicóticos no son fácilmente comprensibles.

SEAN:     (afligida) Estás perdiendo la razón,  Vincent

VINCENT:    ¡La razón! ¡Esa tramposa! La razón es cómplice de la cobardía, ¿no te das cuenta, Sean? Sólo sirve para ordenar los hechos, los objetos, las circunstancias de la realidad, darles un orden ficticio que disimule a ese Dios de lo siniestro, rey de las sombras

SEAN:     Basta…

VINCENT:        ¡Nosotros somos las sombras!

SEAN:                (enojada)¡Basta!

VINCENT:        (intenso)  Un artista, un verdadero artista,  debe desmontar ese orden falso, ese orden de conveniencia, subvertirlo, para merecer un Dios a la medida de lo mejor del ser humano (apesadumbrado)…si es que esto existe… Sean ¿tú crees que eso es posible?

SEAN:     (agresiva) Hace varios días que lo único que comemos son estos garbanzos 
                               pestilentes que de sólo olerlos me producen náuseas (Cuervo Poder huele la olla     
                               y hace una mueca  de asco)...¿Cúando vas a vender alguno de tus cuadros, eh?

CUERVO
PODER:              Esta puta tiene más sentido de realidad que tú. En vez de insistir en darle lecciones de lo que jamás entenderá quizás deberías escucharla y aprender de ella.

SEAN:    Si tu hermano no se ocupa en venderlos,  deberías intentarlo por tu cuenta.

VINCENT:    No, Sean, yo no sirvo para eso.

SEAN:    (más rabiosa aún) Lo que sucede es que no tenés huevos, eso es lo que
                               pasa, no los tenés ni siquiera para hacer lo que todos los hombres del mundo
                               hacen, mantener a su familia (sugerente) Al menos podrías cumplir como un
                               hombre en eso...

VINCENT:    (afligido) Lo único que sé hacer es pintar

SEAN:    Pintar… ayer le llevé ese florero sobre una silla al panadero para pagarle lo que le debemos...

VINCENT:    (azorado) Le llevaste el... ¡Sean, era el mejor cuadro que pinté en todo el mes, y has osado dárselo al panadero!

SEAN:    (Cuervo Poder le alcanza el cuadro y ella lo arroja a los pies de Vincent)  No tengas miedo, aquí lo tenés de vuelta, ¡tu mejor cuadro y ni siquiera sirvió para canjearlo por dos o tres pedazos de pan! (se echa a llorar, desconsolada)

VINCENT:    (tierno) Pobrecita, como sufrís a mi lado... (Sean le echa sus brazos al cuello y continúa llorando) ¿Me amas, Sean? (Sean asiente con su cabeza) ¿Te gusta como pinto? (idem) ¿Siempre te gustará? (Idem. De pronto Vincent permanece inmóvil, como si hubiese visto algo muy impactante sobre el cabello de la mujer) Sean, quedate quieta, por favor, no te muevas... (se aparta en dirección a sus elementos de pintura, sus movimientos son cautelosos y su voz susurrante como si temiera ahuyentar algo) Quedate así como estás, por favor, tenés un reflejo maravilloso sobre tu pelo, ¡qué preciosura, Sean! (pinta desesperadamente) No te muevas que enseguida se irá y quizás no vuelva nunca más... es un reflejo irisado, Sean, aunque no lo creas, ¡jamás había visto algo semejante!(Sean continúa sollozando mientras Vincent pinta).
   
    (Vincent expone su obras en una calle de Arles, intentando vender alguna .Está algo borracho y  de tanto en tanto lleva a sus labios una botella de vino.
    Algunos cuervos se detienen a observar)

PASEANTE:    Miren esas pinceladas sin diluir, torpes,  groseras...

PASEANTE:    ¡Cómo si hubiese apoyado el pomo directamente sobre la tela prescindiendo del pincel!

CUERVO
PODER:             (acuciante) ¡Vamos, Vincent! Despeja ese cerebro ensopado en ron y trata de convencerlos, no dejes pasar la oportunidad.

VINCENT:    Tiene usted razón, así fue, apoyé el pomo sobre la tela y apreté.

    (Los paseantes disimulan sus risas burlonas)

PASEANTE
HUMANITARIO:    (cuchicheante, comprensivo) Por favor, no sean crueles, tengan en cuenta que se trata de un pobre infeliz, no es más que un mendigo 

PASEANTE:    (fastidiada) Vos siempre el mismo aburrido, dejanos divertirnos como se nos plazca.

VINCENT:    Lo hice porque era la única manera de reflejar la inmensa fortaleza de esas raíces que parecían aferrarse como garras al  suelo (poseído) ¡Deberían de haber visto aquel roble! ¡Era maravilloso! Eran raíces feroces pero bajo aquel tibio y apacible sol otoñal parecían  en calma, como fieras calentándose a la hora de la siesta antes de una cacería.

PASEANTE:    Todo eso ... ¿Por unas raíces?

PASEANTE:    Yo siempre creí que las raíces eran la parte inferior de un árbol, nada más.

PASEANTE
HUMANITARIO:    (en voz baja) A mí me parece que lo que dice es interesante, él no mira las cosas como nosotros

PASEANTE:      Quizá nuestro amigo aquel día estuviese algo... (hace el ademán de empinar el codo, sugiriendo una borrachera).

VINCENT:    A veces una buena curda es un precio barato a pagar por cinco maravillosos minutos de inspiración. Un solo minuto también vale la pena.

PASEANTE:    (señalando otra tela) Tampoco he visto, jamás, cielos como éste, parecidos a
                              remolinos de azul. El cielo es liso como una sábana...

CUERVO
PODER:               Yo que tú les daría la razón en algo, de otra manera será imposible que se
                             compadezcan y te compren algo  

VINCENT:    (exaltado) ¡No, ese cielo tenía la falsa serenidad de una serpiente enroscada a
     punto de atacar! La belleza siempre es feroz ¡siempre!, la belleza combate contra  el Gran Desorden porque perturba lo real, cambia sus significaciones… ¿acaso las segadoras siguieron siendo las mismas después que las pintó Millet, inclinadas, sus rostros iluminados por la luz del sol reflejada en las mieses? ¿Acaso el Cristo de Mantegna, tan sensual, no sacudió los cimientos de la Iglesia?
   
PASEANTE:     (burlón) Quizás las noches estrelladas ya no sean iguales después que usted pintó esto
   
CUERVO
PODER:                (en un aparte) Me temo que será así

PASEANTE
HUMANITARIO:  ¿Cuánto vale ese… cuadro?

PASEANTE:          (sorprendida) ¿Vas a comprarle un…?

PASEANTE:        (irónico) Dejalo,  es un buen cristiano y está ganándose el cielo.

CUERVO
PODER:                  (a Vincent) Cien francos, dijiste que costaba cien francos

VINCENT:            (vacila, se degrada ) Lo que usted quiera darme

CUERVO
PODER:                ¿Y la dignidad, Vincent? ¿Dónde dejaste el orgullo?

VINCENT:    Una tela como ésta podría ir muy bien en alguna pared blanca ...            
                              el marco también debería ser blanco... Deme lo que usted pueda

                                (En el momento en que el Paseante Humanitario lleva su mano al bolsillo irrumpe el Gendarme. Al registrar la presencia de Vincent se dirige  hacia él con altanería, haciendo ostentación de su aut oridad ante los demás).
                           

GENDARME:    Buenas tardes, señores (a Vincent) Muéstreme el permiso municipal de venta                                    callejera.

VINCENT:    (intenta argumentar) Mi esposa y su hijo no tienen para comer…
   
    (Ante una señal de Cuervo Poder los cuervos arrojan a Vincent en una celda. En su interior encuentra a Jan, también preso)

JAN:    (sorprendido, contento) ¡Señor pastor!

VINCENT    ¡Jan! ¡Qué alegría volver a verte! (se abrazan) Ya no soy más pastor, hace ya tiempo que dejé de serlo... ahora soy artista, pintor... bueno, al menos intento serlo.

JAN:    ¿Y por qué está aquí?

VINCENT     Por mendicidad y vagancia... Y vos, ya imagino que estarás aquí por algún problema con tus patrones...

JAN:    Organizamos una huelga, yo fui su líder (entusiasta) y triunfamos,  conseguimos que la jornada de trabajo disminuyera de catorce a doce horas diarias... (suspira) Y éste es el precio...

CUERVO
PODER:                Ha vuelto a ser de catorce.

VINCENT    Cuando me traían hacia aquí me advirtieron que compartiría mi celda con un alborotador social. Eso sos vos (ambos hombres guardan silencio durante algunos segundos, como si disfrutaran de su mutua compañía).

JAN:    Así que pintor...

VINCENT    Sí.
    
JAN:     Siempre eligiendo actividades inútiles.

CUERVO
PODER:                Siempre. Carece del sentido de la realidad.

VINCENT    (dubitativo) Sin embargo estoy casi convencido de que este mundo sería aún peor sin los artistas.
    
JAN:     En los palacios de antaño los artistas eran utilizados para distraer a los señores , sus amos,  cuando regresaban de sus matanzas, de sus vandalismos, de someter a sus vasallos con impuestos...

VINCENT     Ya entonces habría artistas que no tendrían cabida en esos palacios, que sufrirían persecuciones...
    
JAN:     El arte jamás cambiará nada, sólo la acción política puede hacerlo.

VINCENT    Que Goya haya pintado los horrores de la guerra no impedirá que los siga habiendo, estoy de acuerdo, pero ¿cómo te explicas entonces que el poder, siempre, en todas las latitudes de la tierra, haya tenido siempre tan malas relaciones con el arte verdadero?
    
                              (Un cuervo penetra en la celda y llama a Vincent por su nombre y apellido. Va a quedar libre)
    
CUERVO
PODER:             (esforzándose por convencerlo) Habrás comprendido, Vincent,  que debes
                            cambiar, que si continúas en este camino sólo te esperan infortunios

(Vincent no le hace caso y advierte un grupo de cuervos que rodean alguien que habla con la infatuación de saberse admirado y escuchado)

VINCENT:    ¿Quién es?.

CUERVO
PODER:              Es  Monsieur Valmont, el gran crítico de arte de “Le Figaro”.

VALMONT:    (fatuo. N.del A. : este texto es verídico) ¡Los impresionistas han insultado al buen
                              gusto en su última exposición colectiva! (Los cuervos asienten con su cabeza,
                             acción que se repetirá durante todo el parlamento de cuervo Valmont) A ver si
                              alguien le explica al señor Pizarro que los árboles no son violetas, ¿o acaso
                              alguno de ustedes guarda en el     
                              fondo de sus casas un árbol violeta? (risas) Que alguien intente hacer entrar en
                              razón al señor Degas, que le diga que en arte existen cualidades respetables que
                              tienen un nombre, aunque él las ignore: el dibujo, el color, la ejecución, la
                              voluntad... Que pruebe entonces con el          
                              señor Renoir, que pruebe de convencerlo de que el torso de una mujer no es un
                              amasijo de carnes en descomposición con manchas verdes, violáceas, que
                              denotarían mejor el estado de completa putrefacción en un cadáver...

    (Los cuervos aplauden. Vincent, que lo ha escuchado todo con gran concentración, se aleja corriendo)

VINCENT:     (llama) ¡Theo! (aparece Theo)

THEO:                  ¿Qué sucede? ¿Por qué  estás tan acalorado?

VINCENT:    Quiero que me cuentes sobre los impresionistas y el impresionismo.

THEO:     No tenés buen aspecto

VINCENT:    Contame de los impresionistas

THEO:     (firme) Debés descansar. Hacés una vida muy desordenada.

VINCENT:    ¿Conocés alguna otra forma de acceder a la verdad, de mirar al Gran Desorden en la cara, de desafiarlo, que no sea, justamente, la vida desordenada?

THEO:     Escuchame, Vincent, por mi trabajo conozco a muchos artistas. No sólo pintores sino también escultores, músicos, escritores... también políticos, hombres de negocios... algunos de ellos muy buenos, y sin embargo no se sienten forzados a llevar una vida tan poco serena y tan poco saludable como la tuya .


VINCENT:    Siempre he pensado que alguien que lleve una vida tranquila y saludable en un mundo como éste en el que nos tocó vivir, o es un deshonesto o es un imbécil (piensa) Más aún, un cómplice de Lucifer.

CUERVO
PODER:                ( mostrando decepción) No insistas, Theo, cada vez soy más pesimista en la
                               recuperación de tu hermano

THEO:    (cambia de tema) Esta tela que me enviaste la
                              semana pasada es verdaderamente magnífica.

VINCENT:     “Los comedores de papas” ¿Te gusta realmente, hermanito?  ¿Sos sincero?

THEO:    Sí. Me gusta mucho.

VINCENT:     No está mal... (se ensombrece) Sin embargo le falta algo y no sé que es.

THEO:    Sos demasiado exigente con vos mismo, Vincent, tus cuadros han logrado las tonalidades de un Corot.

VINCENT:    No es suficiente.

THEO:    Terminarás enfermándote.

VINCENT:    (serio) No es enfermedad, Theo, eso dejémoslo para los psiquiatras.

CUERVO
PODER:              (a Theo, le advierte) No deberías volver a nombrarlo

THEO:                Me hacés acordar  a Gauguin.

CUERVO
PODER:               Lo nombraste, luego no tendrás derecho a lamentarte

VINCENT:    Me gustaría conocerlo

THEO:    Me pediste que te mostrara algo del impresionismo

    (Ambos hermanos se desplazan hasta una tela cubierta. Cuando Theo la descubre Vincent da inequívocas muestras de estar profundamente impresionado)

VINCENT:    (balbuceante) ¡La luz!... la luz. ¡Eso era lo que me faltaba, hermanito!... ¡Qué estúpido que he sido, cómo he malgastado mi tiempo!... (Comienza a bailar y a cantar como un poseído. Los cuervos, claro, lo imitan grotescamente haciendo girar su índice sobre las sienes indicando que Vincent se ha vuelto loco) ¿La luz, la luz!... Decime, Theo, ¿quién ha pintado esa maravilla?
       
THEO:    Paul Cézanne.

VINCENT:           (se aleja, exaltado, para pintar) ¿Te das cuenta de que la belleza, a pesar de todo, todavía es posible?         

                               (Aparece Sean. Varios cuervos la acosan)

CUERVO
PODER:    (a Sean) Has vuelto a beber, Sean, otra vez estás borracha.

VINCENT:    (se aleja de Theo corriendo, impaciente por pintar) Si alguna vez lo encuentras          
                               dale las gracias de mi parte … ¡La luz, eso era, mis cuadros no tienen luz!

CUERVO
PODER:    Te comprendo, la indiferencia y la soledad no son buenas compañeras.

SEAN:    (Agitando sus brazos, como deseando ahuyentar visiones) ¡Fuera pajarracos, fuera!... ¡Vincent me ama!...

CUERVO
PODER:    ¿Te ama? (socarrón) No te engañes, Sean, Vincent solo ama a la pintura, tú le sirves como modelo y nada más...

SEAN:    No quiero escuchar

CUERVO
PODER:           Una modelo sumamente económica, paciente y constante... ¡una modelo como jamás hubiera podido pagar!

SEAN:     ¡Fuera!... ¡fuera!... ¡no quiero escuchar nada!

CUERVO
PODER:    Ahora ya no te necesita porque ha cambiado de modelo. Ahora busca la luz en los campos de Arles, tu marido está enamorado de los ocres y los fucsias y los cobaltos de la luz de Arles.

SEAN:                   (triste) Quizás la cosas puedan cambiar.

CUERVO
PODER:    Tú y yo sabemos que lo de Vincent es irrecuperable (asomándose a la cuna) ¡Que hermoso que es tu hijo! (Sean corre a resguardarlo de los cuervos) ¡Muy hermoso!... claro que algo delgado, parece demacrado...

SEAN:     (angustiada) Váyanse, por favor

UN CUERVO:    No tienes honor, Sean, ya ni honor tienes. Sigues atada a un hombre que no se ocupa de ti, que ni siquiera cumple contigo como macho, que no te hace sentir hembra.

UN CUERVO:    (lascivo) A ti, Sean, que tanto te gustaban las camas... ¡”Sean, la gata enamorada”! así te llamaba Madame Cocó, ¿lo recuerdas?

SEAN:    (derrotada, algunos cuervos preparan sus valijas) Fui feliz con Vincent... pero duró muy poco. Fue el único hombre que se ocupó de mí.

CUERVO
PODER:    Es cierto, se ocupó de pintarte, una y otra vez, te pintó en todas las posturas posibles.

UN CUERVO:    (los cuervos adoptan posturas variadas) Así

UN CUERVO:    Y así

UN CUERVO:     También así   

    (Los cuervos le alcanzan sus valijas, estimulándola a partir. También le apoyan de tanto en tanto una botella sobre sus labios.
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LA INCLUSION DE LA ESCENA SIGUIENTE DEPENDERÁ DE LA DURACIÓN DE LA OBRA, A CRITERIO DEL DIRECTOR                             

(A un costado del escenario aparece una compradora).

 COMPRADORA:(impaciente, altanera) ¿No hay nadie que me atienda?

THEO:    Buenas tardes, señora... o señorita.

COMPRADORA: Condesa, soy la condesa de Dijon.

THEO:    (impactado) Encantado de conocerla, condesa (besa su mano) Han llegado a mis oídos comentarios sobre su afición al arte.

 COMPRADORA: Entré con la intención de comprar un regalo para alguien de buen gusto, también a mi me han hablado elogiosamente de su tienda.

THEO:    (le enseña una obra de Vincent) Quizá haya oído hablar del impresionismo.

 COMPRADORA: (disgustada)  Mi estimado señor...

THEO:    Van Gogh, mi apellido es van Gogh.

 COMPRADORA: Mi estimado señor van Gogh (habla con dureza),  parece usted confundirme con alguna de sus compradoras habituales, ignorantes de las modernas corrientes artísticas. Le comunico que estoy perfectamente al tanto del movimiento impresionista, más aún, soy tan evolucionada en mis gustos que soy una admiradora del mismo... (Theo intenta explicaciones o disculpas sin resultado). Es impensable, irreverente  diría yo, comparar obras audaces pero de indudable buen gusto como las bailarinas de Degas o las escenas campestres de Manet con este... empaste disparatado, grosero... (Se acerca y lee la firma) “Vincent” (irónica) Al menos tiene el pudor de no firmar con su apellido. ¿Conoce usted el apellido de este “artista”, señor van Gogh?

THEO:    (turbado) Sí.  ...errr...  Vincent es su apellido, Paul Vincent.
   
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(Entra Vincent, con sus elementos de pintura, contento)

VINCENT:    (llama) ¡Sean!... quiero que veas estos labradores que acabo de pintar, creo que lo voy logrando... ¡Sean, donde estás!... (comprende que Sean se ha marchado, abandonándolo) Cómo puedes haberme hecho esto... (solloza, destrozado)... disculpame, Sean, por favor disculpame... te necesito tanto, tanto, no me abandones por favor... (fuera de sí da un aullido y llevando un pomo de pintura a sus labios apreta su contenido para suicidarse. Los cuervos, excitados, le alcanzan otros pomos. Luego  corre desesperadamente y cae a los pies de su madre quien dibuja delicados floreros acuarelados mientras se  mece sobre una silla-hamaca)

VINCENT:    (infantil, hace arcadas) Mamá... mamita...

MADRE:    (tierna) Vincent, mi pequeño Vincent, ya tienes nueve años, eres casi un hombrecito, deberías avergonzarte por llorar  ¿Otra vez has tomado una cucharada de vinagre? (Vincent asiente con la cabeza)     Ay, mi pequeño, ¿por qué te has castigado ahora?

CUERVO
PODER:    Ha hecho llorar a su hermanito

MADRE:    Algo te habría hecho Theo, con seguridad.

VINCENT:    Me empujó.

MADRE:    Eres demasiado severo contigo mismo.

CUERVO
PODER:               Quiere llegar a ser tan perfecto como su padre.

MADRE:    A lo mejor tú lo ves más perfecto de lo que es... pero ¿por qué deseas ser tan puro, tan bueno, mi pequeño Vincent?
.
VINCENT:     (la abraza) Para que me quieras, para que jamás dejes de quererme.

MADRE:    Igual te quiero, hijito mío, seas como fueres.

VINCENT:    (apasionado) Seré un gran hombre, mamá, te lo juro, llegaré a ser alguien famoso, alguien de quien podrás sentirte orgullosa... ¡Te lo juro!

MADRE:    Estoy segura de que lo lograrás, tienes la obstinación necesaria para ello...Cuéntame, Vincent, porqué se pelearon tú y tu hermano...

CUERVO
PODER:                Porque Theo insistía en que después de marzo viene mayo.

VINCENT:          ¡Es un cabeza dura!...

MADRE:    Y tú te empeñas demasiado en tener razón.

VINCENT:     ¿Es malo insistir en tener la razón cuando uno está seguro de tenerla?

CUERVO
PODER:    El inconveniente es que al demostrar a los demás que la razón está de tu parte también les demuestras que son ellos los equivocados.
   
    (La madre se esfuma. Vincent se dispone a pintar. Regresa a donde estaba su madre y arranca la lámina que ella dibujaba. La observa, la pliega cuidadosamente y la guarda junto a su corazón. Los cuervos se arremolinan en torno o Vincent y se ensañan con él, escarneciéndolo)

 UN CUERVO:    Lo has logrado, Vincent,  ¡la promesa que hace años hiciste a tu madre!

UN CUERVO:    Sí, has llegada a ser algo grande... ¡un gran loco!

UN CUERVO:     No estás solo, hubo otros que también llegaron más allá de donde se debe llegar

UN CUERVO:      (marca un límite imaginario) En vez de detenerse aquí

UN CUERVO:    ¡Siguieron hasta aquí! ¡Hasta el manicomio!    
   
UN CUERVO:      Un infeliz  que se creía escritor, Edgar Allan Poe, murió derrumbado sobre una               
                              alcantarilla, una noche de invierno.

UN CUERVO:    Un sujeto extravagante que se permitió pronosticar la muerte de Dios, Friedrich Nietzche.

    (Los cuervos bailan y festejan cada comentario)

UN CUERVO:     También mujeres como Virginia Wolf y Silvia Plath.

UJN CUERVO:      Antonin Artaud

UN CUERVO:    Schumann, el músico

UN CUERVO:    Hermann Hesse.

UN CUERVO:    Un tal Dostoievsky,  Fedor Dostoievsky.

VINCENT:    (con admiración y tristeza) Todos ellos creyeron en el arte y dejaron el pellejo en su lucha contra la cobardía y la estupidez

 UN CUERVO:    Así terminan los que se obstinan en romper las barreras de lo lógico.

UN CUERVO:    De lo ponderado.

UN CUERVO:    De lo sensato.

UN CUERVO:    De lo normal.

UN CUERVO:    “Normal”...¡Qué hermosa palabra!

CUERVO
PODER:    (ahuyenta a los cuervos) No les hagas caso, Vincent, un golpe de suerte puede
                               hacer que tu vida se encarrile, que vuelva al cauce del que nunca debió apartarse  
                              (golpea las manos anunciando la entrada de Theo, eufórico, agitando un
                              periódico en su  mano.).

THEO:    ¡Vincent, mírá!…  En el periódico de esta mañana ha salido un comentario sobre tus cuadros.

VINCENT:    (incrédulo) ¿Sobre mis…? Estás bromeando, Theo.

THEO:    Leelo vos si no me creés (Vincent lee) Nada menos que de Albert Aurier. Es un comentario breve pero promete que muy pronto se ocupará de vos extensamente (radiante) Es la primera vez que la prensa se ocupa de vos, Vincent.

VINCENT:    (exaltado) ¡Habla de mis girasoles!... (su exaltación se va transformando en severidad) Este hombre exagera en sus elogios. ¿Conocés a este crítico, Theo?

THEO:    ¡Vincent, por Dios! ¡Albert Aurier es uno de los críticos de arte más influyentes de Francia!...

VINCENT:    ¿Podés transmitirle un mensaje de mi parte?

THEO:    Sí, claro que puedo.

VINCENT:    (devolviéndole el recorte) Entonces le dirás que postergue ese comentario extenso sobre mis trabajos, decile que recién dentro de un año, si la suerte me ayuda, estaré en condiciones  de poner ante sus ojos telas que justifiquen  sus elogios y con las que yo, quizás, ojalá, estaré medianamente satisfecho (Cuervo Poder hace gestos de incredulidad).

THEO:    (exasperado) Vincent, hermano, tengo mi sótano abarrotado de obras tuyas, de obras maravillosas…

CUERVO
PODER:                (sugerente) Cuéntale, Theo, cuéntale

THEO:                   Yo sé, estoy seguro de que alguna vez tu talento será reconocido …

VINCENT:    (tajante)  Lo acabás de decir, hermanito, es sólo cuestión de tiempo.

CUERVO
PODER:                (a Theo, insistente) Sé que te cuesta, pero debes  decírselo

THEO:    ¡Yo no quiero esperar hasta que vos y yo estemos muertos!...

VINCENT:    Cuestión de tiempo…o del destino

CUERVO
PODER:                No puedes irte sin decírselo.

THEO:    (malhumorado) Está bien, ganás otra vez, siempre imponés tu razón, jamás me has permitido la ilusión de que luego de marzo venga mayo, siempre será abril el que suceda a marzo... pero lo cierto es que yo no sé como voy a hacer para alimentar otra boca.

VINCENT:    (intrigado) ¿Qué querés decir?

THEO:    (inquieto) Nada, olvidalo.
       
VINCENT:    Te ruego que no me ocultes nada.

THEO:    (le cuesta) Voy a ser padre, Vincent, mi primer hijo está en camino.

CUERVO
PODER:             (el tono del Cuervo Poder ha ido virando hacia una sutil crueldad) Eso quiere decir que no podrá ocuparse de ti como lo ha hecho hasta ahora.           

VINCENT:    (acusa el golpe, trata de ser amable) ¡Te felicito!... Y mis congratulaciones a tu esposa, me alegro mucho.

THEO:    Gracias, Vincent.

VINCENT:    (sombrío) Ya no podrás ocuparte de mí como hasta ahora.

THEO:    No digas eso.

CUERVO
PODER:             Siempre has sido una carga para Theo, le has arruinado la vida, ahora tiene derecho a buscar su felicidad

VINCENT:    Si siempre he sido una carga para ti, alguien de quien te has tenido que ocupar como si se tratase de un niño, de aquí en más...

(A una señal de Cuervo Poder los cuervos, eufóricos, toman de la mano a Vincent  y lo conducen ante Paul  Gauguin. Este es un  hombre corpulento, extrovertido  y  sensual)

CUERVO
PODER:                (severo) Es hora ya de ir terminando.

THEO:    (yéndose, tratando de parecer convincente) Te lo ruego, hermanito, no vuelvas a                            decir esa tontería.

GAUGUIN:     ¿Vos sos Vincent?

VINCENT:    Sí, yo soy... (feliz) ¡Y usted es Paul Gauguin! ¡Qué suerte, por fin ha llegado!

                              (Los cuervos se mostrarán excitados, a la expectativa de algo que saben va a suceder, algo que los entusiasma)

GAUGUIN:    Me retrasé algunos días culpa del mal tiempo  (observa el lugar) Cuando tu hermano me prometió vivienda y comida debo confesarte que mi idea de lo que se entiende por “vivienda” era marcadamente superior a ... esto.  Y sospecho que en cuanto a comida las cosas no serán mucho-mejores.

VINCENT:     Suelo comer guiso de papas, garbanzos, sopas...

GAUGUÍN:    (sarcástico) “Manjares”... ¿y vino? Me imagino que vino, al menos, habrá.

VINCENT:    Sí, vino sí... ¿Quiere que le sirva?

GAUGUÍN:        ¿Vas a dejar de tratarme de usted? Me hacés sentir como si estuviera en una oficina... (mientras Vincent llena dos vasos, Gauguin se detiene frente al cuadro sobre el caballete y lo observa) No está mal, no está mal... he visto otras obras tuyas en la tienda de tu hermano y por cierto que no eres manco para pintar.

VINCENT:    A mí Theo me habló muy bien de us... de ti.

GAUGUÍN:     Theo insistió en que viniera a Arles, a vivir con vos. Según él sos un pintor obstinado que me ayudaría a organizarme y a producir. También me dijo que yo sería una buena compañía para vos, que no era bueno que vivas sólo. ¿Qué te pasa, estás enfermo? ¿Tocado de aquí? (se señala la cabeza) Andá sabiendo que yo soy un artista y no una enfermera, así que...

VINCENT:     He tenido algunas crisis pero ya estoy bien (trata de ahuyentar a los cuervos).

GAUGUÍN:    También debo aclararte que si estoy aquí es porque deseo pintar lo suficiente como para pagarme el pasaje a Tahití.

VINCENT:    (asombrado) ¿Tahití?

CUERVO
PODER:                Sin duda un lugar mejor que los manicomios que recorres.

GAUGUÍN:    Es necesario aislarse, y para aislarse, como su nombre lo indica, nada mejor que una isla alejada y exótica.

VINCENT:    ¿Para qué?

GAUGUÍN:    ¿Para qué? Para pintar mejor, para pintar como se debe... Vos estás en una dirección equivocada, Vincent, lamento ser tan franco, estás en una dirección equivocada porque al proponerte desordenar la realidad, atravesarla, no dejás de ser tan prisionero de ella como aquellos que creen que pintar es reproducirla lo más fielmente posible.

CUERVO
PODER:              Otro que pretende enseñarte lo que debes hacer. Gauguin, el famoso Gauguin ha resultado parecido al profesor Mauve.

VINCENT:    (fastidiado) Vos también, Paul, intentás decirme qué es lo que debo hacer. Toda mi vida he estado rodeado de gente que ha intentado convencerme de sus propias convicciones, y yo sé que las convicciones de los demás son tan débiles como las mías... por eso es que convencer al prójimo se hace tan perentorio, tan tranquilizador.

    (Los cuervos comentan entre sí, codeándose y tentados)

UN CUERVO:    Qué ridículo, estos dos pobres gatos perdiendo tiempo y energías discutiendo sobre arte ¡mientras la crisis política se agrava!

UN CUERVO:    La gente con tres dedos de frente dedica su tiempo y sus energías a hacer rendir mejor su dinero, a invertir mejor, para así asegurarse un futuro mejor para ellos y para sus hijos.

UN CUERVO:    Yo también soy pintor. Lo hago los fines de semana en el tiempo que me deja mi trabajo. Me relaja, me seda… Pronto voy a exponer.

        (Entran los psiquiatras)   

DR. GACHET:     Hace mucho que no sé nada del holandés... no recuerdo su nombre
   
UN CUERVO:    Hay que pasarse del dólar al euro antes de que sea demasiado tarde.

DR. REY:    ¿De quién habla, doctor Gachet?

CUERVO
PODER:                Van Gogh, Vincent van Gogh.

DR. GACHET:    Del loco que se cree  pintor…hace poco me hizo un retrato. Siempre supe que mi madre me hizo feo pero nunca creí que lo fuera tanto (risas)

DR. REY:     Me dicen que  siempre está en el campo, pintando   

DR. GACHET:     Por suerte es de los locos que no dan trabajo

CUERVO
PODER:                No deberían confiarse, con los psicóticos nunca se sabe.


    (Theo visita a Vincent, que está en cama, algo
                               estuporoso, como si ya no le resultase fácil conectarse con la realidad)

VINCENT:     ¿Vendido? ¿Un cuadro mío? ¿Cuál de ellos?

THEO:    ¡”La viña roja”!

CUERVO
PODER:         (irónico) Hay gente caritativa, siempre hay esperanza en tanto la caridad no desparezca de la Tierra.

VINCENT:    (confuso) ¿”La viña roja”, dices? No lo recuerdo... he pintado tantos.

THEO:    (impaciente) Uno de los que enviamos a la Exposición.

VINCENT:    Ah, sí... sin embargo el mejor del envío era “El segador”, guardalo para vos.

THEO:    ¿Sabés quién lo compró? Anne Blach,  la pintora.

CUERVO
PODER:                 Me parece que estás mintiendo, Theo.

VINCENT:    ¿Al “Segador?.

THEO:    (impaciente) No, Vincent, “La viña roja”… Es alguien que entiende, no se trata de un ignorante o un imbécil... Anne Blach se entusiasmó con tu obra... ¡y pagó! (hurga en su bolsillo y extrae un puñado de billetes que alcanza a Vincent) Tomá, son treinta francos. Hube de hacerle un descuento considerable para terminar de convencerla.

CUERVO
PODER:               Nadie podrá reprochártelo si estás mintiendo.

VINCENT:    (algo enajenado) Treinta francos no está mal... pero no alcanzan para devolverte todo lo que has gastado en mí, sobre todo últimamente, en remedios e internaciones.

THEO:    (esforzándose por demostrar entusiasmo) Esto es sólo el comienzo, hermanito, de aquí en más todo irá sobre rieles, ya lo verás.

VINCENT:    (sombrío) Hacía dos semanas que no recibía noticias tuyas... tampoco el giro... hace ocho días que sólo me alimento de café y de algunas sobras que me echan otros internados... o que les robo.

CUERVO
PODER:             (reprochante, hiriente) Estás tratando de hacerlo sentir culpable, Vincent, eso no es leal. ¿Sabes cómo se llama eso? Egoísmo, puro egoísmo.

THEO:    (con vergüenza) Estuve muy ocupado, Vincent, muy ocupado. Debés disculparme. Mi hijo se enfermó, una fiebre muy alta, mi esposa y yo nos asustamos mucho, la fiebre duró varios días, ni siquiera fui a la tienda... (desviando el tema) ¿Y cómo te atienden aquí, Vincent?

VINCENT:    ¿Atenderme?  No, lo mejor que hacen es no ocuparse de mí, aquí sólo atienden a los que pagan bien.

THEO:    (mira su reloj) Bueno, debo partir.

VINCENT:    (golpeado) ¿Ya te vas?.

CUERVO
PODER:                Debe ocuparse de su hijo. No lo obligues a decírtelo de mala manera.

THEO:    (incómodo) Sí, debo partir, te felicito por la venta.

VINCENT:     (muy triste) Quedate, siempre que venís te quedás una noche.

THEO:     (irritado) Debo irme, ¿no me escuchás?, tengo que irme. Mi hijo no se ha repuesto aun completamente y podría necesitar de mi presencia, tenés que comprender.

CUERVO
PODER:               (a Vincent) Te lo había advertido.

 THEO:             (vacila, luego se decide) Está bien, me voy a quedar hasta que te duermas (se
                          acuesta junto a Vincent. Este lo abraza y permanecen en silencio. La luz que los
                           ilumnina va disminuyendo lentamente. Debe ser una escena muy emotiva)

GAUGUIN:    (arrebatado, ebrio) A la realidad hay que reinventarla, hacerle pito catalán, ¡imaginarla!

VINCENT:    (también arrebatado) A la realidad hay que desgastarla, roerla, pincelada a
                              pincelada, como un preso lima los barrotes de su celda, milímetro a milímetro,             
                              hasta que descubra lo que disfraza
 
GAUGUIN:     Según vos, ahí se esconde el Dios del Gran Desorden, ese que fue construído con tiranías, hambrunas, corrupción…

VINCENT:    (apasionado) Hay que vencerlo, porque la batalla de los Cielos aún no concluyó, Paul, hay que construir un Dios mejor con la fuerza de nuestros deseos, de nuestras convicciones

GAUGUIN:     Quizás tengas razón, estoy casi seguro de que tenés razón, pero debo confesarte que ante de dejarme aniquilar prefiero hacer el amor con una tahitiana 

VINCENT:    (no lo escucha) ¿Recordás aquellos grises violáceos, Paul, aquél cielo encolerizado que parecía luchar contra la tentación de comerse a la tierra de un solo bocado?

GAUGUIN:     ¡Pamplinas!... Ningún cielo real, por más tormentoso que sea, puede compararse a un cielo imaginario, la imaginación siempre es más ambiciosa, más libre que la realidad.

CUERVO
PODER:             ¿Y si tuviera razón, Vincent? Gauguin no es el profesor Mauve, es Gauguin, alguien a quien admiras, (hiriente)  que pinta mejor que tú, es él quien te está diciendo que has tomado el camino equivocado. Al profesor puedes descalificarlo porque es vulgar, es convencional… pero escucharlo a Gauguin te perturba

VINCENT:    (indignado, a Gauguin) Ya me estoy hartando de escucharte.

    (Durante un instante parece que van a golpearse. Los cuervos llenan sus copas para emborracharlos)

GAUGUIN:    (incómodo) Mañana me iré, Vincent.

VINCENT:    (sorprendido, corre a los cuervos para ahuyentarlos) ¿Mañana?

GAUGUIN:    Sí, mañana.

CUERVO
PODER:                Todos te abandonan, todos, tu padre, Sean, Theo… y ahora…

VINCENT:    (angustiado) No podés irte, no podés dejarme...   

GAUGUIN:    Ya he cumplido mi parte del acuerdo con Theo y ya puedo pagar mi pasaje a Tahití. Te lo había advertido.

VINCENT:    (busca una Biblia en un cajón) “Si pertenecieras al mundo el mundo os querría como cosa suya, pero como no le pertenecéis, sino que al elegiros yo os he sacado de él, el mundo os odia”. Nosotros ya no pertenecemos a este mundo, somos distintos a los demás , Paul. Y el mundo nos odia…

GAUGUIN:    ( decidido) Debo partir, Vincent, lo siento...Además estoy impaciente por hundir mi pija en aquellas mujeres maravillosas, ardientes, rojizas como el cobre y de labios carnosos, (a medida que habla va excitándose) sus muslos hierven tanto que queman y sus gemidos se escuchan a kilómetros de distancia ... (se contiene) pero esa pasión no la conocés, Vincent, en eso tampoco coincidimos, a vos la pasión por pintura te ha comido el sexo, en cambio yo necesito gozar, ¡mientras más caliente estoy mejor pinto!... (Gauguin va transformándose en un Cuervo).
CUERVO
PODER:               (despiadado) Solo e impotente por no ser realista, por empeñarse en idealismos absurdos

    (Vincent toma de un cajón toma una navaja de afeitar. Gauguín recula, asustado)

GAUGUIN:    ¿Qué hacés? ¿Te has vuelto loco? (los cuervos se alborotan, gozosos)

VINCENT:    (durante algunos segundos Vincent fuera de sí deambula por la escena y entre los espectadores con la navaja en su mano, sin saber qué hacer. Luego se baja los pantalones y manipula sus genitales para castrarse) Tomá, Paul, quiero que les lleves algo mío a esas mujeres ardientes.

GAUGUIN:    (se abalanza sobre Vincent) ¡No, Vincent, no hagas eso!... (forcejean. Por fin Vincent logra zafarse y desvía el objeto del tajo rebanándose la mitad de su oreja izquierda)

VINCENT:    (enajenado, sereno, le alcanza el pedazo sangrante de carne elevándolo en el aire como si se tratase de una hostia) Tomá Paul, es para vos

    (Gauguin, horrorizado, huye. Los cuervos, felices, alborotados, siguen en cortejo la deambulación de Vincent)

UN CUERVO:    ¡Es un loco violento!

UN CUERVO:    ¡Peligroso!

UN CUERVO:     ¡Eso que chorrea de sus manos es sangre!

VINCENT:    (en una actitud mística, de iluminación, alzando su oreja como si se tratase de una hostia. Le habla al público, recita el “Apocalipsis”). “Se alzará nación contra nación y reino contra reino, habrá hambre y terremotos por doquier, pero eso no será más que los primeros dolores (sigue, inflamado) ¡Lo dice la Biblia! “Os entregarán al suplicio y os matarán, os odiarán todos los pueblos; entonces fallarán muchos y se delatarán y se odiarán unos a otros. Saldrán muchos falsos profetas y extraviarán a mucha gente; al crecer la maldad se enfriará el amor en la mayoría…”
”.

CUERVO
PODER:                Nadie te escucha, Vincent, a nadie le importa lo que pintas, mucho menos lo que dices. Mejor que hagas silencio. A propósito, ¿cómo es ese otro Dios, el tuyo? Eres tan egoísta que quieres tener un Dios propio ¿Dónde está? ¿Dónde hay que buscarlo?

VINCENT:       No se lo encuentra, hay que construirlo, construirlo pedacito a pedacito, con 
                          inocencia, con rabia, con dignidad, con arte… sí, también con arte
CUERVO
PODER:               (irónico) Ah… ¿te refieres al Dios bueno? Hace tiempo que murió, Lucifer lo derrotó y lo mató. ¿No hueles la podredumbre de su cadáver? ¿Tienes alguna duda de su muerte?. Echa una mirada al mundo, Vincent ¿no los ves revolviendo los tachos de basura, no los ves muriendo antes de tiempo, no ves a las cárceles llenas de pobres y vacías de ricos?

VINCENT:       ¡Si murió hay que resucitarlo! Mientras haya uno sólo, uno, que sea obstinadamente leal con sus convicciones y que juegue su vida en ello, todavía hay esperanza… 

                    (Cuervo Poder se disgusta con sus palabras. Lo deja a merced de los cuervos)

UN CUERVO:    ¡Quiso matar a su amigo!

UN CUERVO:      ¡Llamemos a los doctores!

 UN CUERVO:    ¡Y a la policía!

UN CUERVO:    ¡Se ha vuelto peligroso!

VINCENT:    (a los cuervos y a los espectadores) De seguir así ya no será necesario volverse loco para desenmascarar al Dios del Gran Desorden que rige al mundo, porque finalmente el desequilibrio se habrá adueñado de la tierra a la vista de todos, ningún rastro de cordura o piedad quedará sobre su superficie ¡y ya no habrá dudas de que el estado natural del Dios de ustedes es el caos y su esencia la arbitrariedad!.

                               (Entran los psiquiatras, transformados en cuervos)

DR. REY:     Nunca nos pondremos de acuerdo porque es usted un testarudo, Dr. Gachet, pero 
                              en lo que seguramente coincidimos es que a este enfermo hay que prohibirle
                              pintar


DR. GACHET:     (apesadumbrado) Es evidente que es eso lo que lo altera, lo que lo psicotiza.

DR. REY:              Es nuestra obligación protegerlo de sí mismo.

DR. GACHET:     (a los cuervos) Quítenle los pomos, los cartones, también los lápices…

(Los cuervos se alborotan mientras se apoderan de los elementos de pintura de Vincent))

CUERVO:    No pintará más

CUERVO:     (muy burlón) ¡Qué pérdida para el arte universal!

    (Vincent se desespera por recuperar sus pomos y sus pinceles infructuosamente.
    Luego se agacha y recoge algo del suelo).

CUERVO:    ¿Qué es lo que recoge?

CUERVO:    ¡Bosta, recoge bosta!

CUERVO:     ¡Qué inmundicia!

    (Vincent va hasta el cuadro del trigal y pinta cuervos con la bosta, con la que también salpica a los que lo acosan y a los espectadores)

CUERVO:    ¡Pinta cuervos!

CUERVO:    ¡Cuervos de mierda!

CUERVO:     ¡Son cuervos siniestros!

CUERVO
PODER:    (enérgico) La hora ha llegado

CUERVO:    (ofrece un arma a Vincent. La acción debe ser muy intensa, arremolinada. Los
                              cuervos hablarán a Vincent y también al público)) ¡Esta es la que usó Cesare  
                              Pavese, con un resultado impecable!.

CUERVO:    (idem) ¡Esta no le falló a Lugones en el recreo del Tigre!

CUERVO:     (una escopeta) ¡Ernest Hemingway necesitó algo más poderoso!.

CUERVO:     (idem pistola o revólver) ¡Mariano José de Larra!.

CUERVO:    (idem) ¡Maiacovsky!

                              (Ante una seña del Cuervo Poder los cuervos se abalanzan sobre Vincent y lo cubren con sus cuerpos. Se escucha un disparo que retumba en toda la sala. También el graznido enfervorizado de muchos cuervos que viene de la sala).
   
                                                                       TELÓN Y APLAUSOS

CUERVO
PODER :    (a los espectadores, que se van retirando de la sala) ) Esto ha terminado como debía terminar. Ustedes ahora vuelvan a sus casas, enciendan el televisor y cuando los derrumbe el sueño duérmanse. No piensen. Mañana déjense llevar por la rutina que han construido a lo largo de años. Y pasado mañana también y todos los días de aquí hasta el final también. Por favor, no se confundan sobre el mensaje de esta obra: no tomen el camino equivocado porque si lo hacen corren el peligro de terminar como él, alguien que quiso ser lo que a nadie le está permitido ser. Ahora cuando salgan pueden comprar reproducciones de los cuadros de van Gogh y, para su satisfacción, les informo que un porcentaje del precio de venta es para los niños pobres. ¿Qué sentido tiene la vida si no somos solidarios? También les informo que ahora pueden encender sus celulares. Muchas gracias.
   

                                                         FIN


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