Monteagudo, la pasión revolucionaria

Este libro narra la historia de un controvertido y apasionante personaje de nuestra historia argentina y latinoamericana.

Bernardo Monteagudo nació en Tucumán en 1789. De humilde origen pudo sin embargo doctorarse en la Universidad de Chuquisaca, fragua de revolucionarios americanos que allí se embebieron de las ideas de Suárez, Miranda, Diderot, Rousseau y otros. Entre ellos los argentinos Mariano Moreno y Juan José Castelli, a la radicalizada de nuestro Mayo revolucionario.

Monteagudo seducía con la fortaleza de sus convicciones, con su talento político y con su poderoso atractivo físico. Fue un apasionado escritor, tribuno y amante. Supo ganarse la más estrecha confianza de quienes protagonizaron la epopeya independentista sudamericana: Alvear, O'Higgins, San Martín, Bolívar, para quienes se hizo imprescindible por un talante de administrador en el que confió San Martín delegándole el Gobierno del Perú; por una pluma insuperable que lo erige en nuestro primer 'propagandista político'; por una maquiavélica inescrupulosidad que no vacila en fusilar a Alzaga, héroe de las invasiones inglesas, y a los hermanos Carrera, próceres de Chile.

De él escribió Bolivar: 'Tiene mucho carácter, es muy firme, constante y fiel a sus compromisos (...) Conmigo puede ser un hombre infinitamente útil porque sabe, tiene una actividad sin límites y además luce un tono europeo y unos modales muy propios de la corte.'

Su patriotismo (¿o era sólo ambición?) le ganó también acérrimos enemigos, quienes lo acusan de oportunista y voluble (¿o era obstinación de estar presente donde quiera que la revolución americana se definiese?)

Bernardo Monteagudo murió asesinado en una nocturna calle de Lima, sólo tenía 35 años, con el corazón atravesado por un puñal mercenario, cuando regresaba de una cita con su amante de turno.