SOBRE POLITICAS CULTURALES

El Sr. José Nun, Secretario de Cultura, cuya capacidad tengo en alto aprecio, ha caído en el “argentinismo” de negar lo hecho por sus antecesores en el cargo. En la entrevista publicada en el suplemento “Enfoques” del domingo pasado afirma “hasta ahora (en la Secretaría) no ha habido ninguna planificación de este tipo”, refiriéndose a  “establecer  ciertas políticas culturales que sirvan de ejes de la acción”.

¿Acaso no lo fue el vigoroso empuje fundacional que durante la primera presidencia del general Perón se dio al cine argentino?  ¿La obligación por ley de difundir música nacional?.¿El apoyo a nuestro folklore durante el gobierno del Dr. Illia que lo puso de moda entre los jóvenes?. ¿La formidable Biblioteca del Sesquicentenario durante la gestión del Dr. Frondizi? ¿El Programa Nacional de Democratización de la Cultura (PRONDEC) del Dr. Alfonsín?

Fui Secretario de Cultura  del gobierno del Dr. Menem entre 1993 y 1996, cargo al que renuncié cuando se iniciaron las operaciones para la segunda reelección.  Me acompañaron en dicha gestión el dramaturgo Osvaldo ‘Chacho’ Dragún, el librero (como a él le gustaba llamarse) Héctor Yánover, la escritora Alicia Steinberg, el arquitecto Osvaldo Giesso, el actor Oscar ‘Lito’Cruz, el filósofo Silvio Maresca y otros. 

Puedo señalar el logro de al menos cuatro ejes de acción como los que reclama el señor Nun:

  1. Independizamos la Secretaría de Cultura del Ministerio de Educación, facilitando así enormemente su administración y capacidad de decisión. Además incrementamos su presupuesto  a más del doble debido a los nuevos fondos del cine y del teatro. En esa misma línea de mejoramiento presupuestario se otorgaron las autarquías de la Biblioteca Nacional y del Teatro Nacional Cervantes. 
  2. El trabajo mancomunado con el Poder Legislativo sumado a personalidades y asociaciones culturales de verdadera representatividad nos permitió obtener la sanción de leyes fundamentales como: 
    • A. La Ley del Cine, con la creación del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales, que es la base de la hoy muy interesante industria del cine en nuestro país. 
    • B. La Ley del Teatro, que redacté de puño y letra, con la creación del Instituto Nacional del Teatro que subsidia gran parte de la notable actividad teatral en todo el país. La aprobación de la Ley se logró con la activa participación del MATE, integrado por Alejandra Boero, Tito Cossa, Onofre Lovero y otros. 
    • C. La Ley de Libre Circulación de Obras de Arte, también propuesta por nosotros, cuyo objetivo es la promoción del arte argentino en el exterior. 
  3. Otro eje fue el fomento de la lectura y de allí la puesta en funcionamiento de la Biblioteca Nacional durante nuestra gestión. También dimos un fuerte apoyo a las bibliotecas populares a lo largo y a lo ancho de nuestra Argentina. 
  4. Privilegiamos también la acción cultural en nuestras provincias, concepto ausente en las declaraciones programáticas del señor Nun.

Es cierto que ha habido secretarios que merecen la crítica y el olvido pero el taxativo término “ninguno” del Sr. Nun arrasa con excelentes ex titulares de la cartera que hoy él ocupa como José María Castiñeira de Dios, Blas González, Marcos Aguinis. 

Dejo constancia de que deseo al señor Nun la mejor de las suertes en el desempeño de sus funciones, por él y porque nuestra castigada cultura nacional lo necesita.

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